Tanta historia de amor malograda! Tanto romance incendiario consumido a cenizas! Y pensar que viene a ser Córdoba el lugar donde se descubre un antídoto contra el "final no feliz". Sí, Diego y Ale, enamorados y creativos, son los que dieron con la vacuna capaz de drenar esos ríos de lágrimas para siempre. Su fórmula se llama La Cuponera, y recientes investigaciones prueban que si hubieran dado con él varias décadas atrás, muuuuuchos más "happy ends" habríamos gozado...

