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11 mayo 2011

Curiosas coincidencias

Todas las noches lo intento y al final me gana el sueño, pero el otro día fue la excepción: ¡pude terminar de ver una peli en Cuavanaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!! Los que aún no conocen el sitio agéndenlo y úsenlo iá, porque tiene ese tufillo a "demasiado bueno (y gratarola)  para durar".



Esta fue la peli en cuestión, "El hombre de al lado" (perdonen los que van al ritmo de los lanzamientos, entiendan a esta flamante madre argentina). Una comedia negra afiladísima y bien corrosiva que se burla del snobismo reinante en el ámbito del diseño y la arquitectura (y también del que en mayor o menor dosis llevamos todos dentro) que me hizo reír mucho (lo más cómico es que la sponsorean marcas como Manifiesto y Kartell).




Los protagonistas son Daniel Aráoz y Rafael Spregelburd, que está genial como Leonardo, el estereotipo del pejerto hipercool que se cree lo máximo y es un triste. Pero así como en Sex & the City siempre se dice que el quinto protagonista es Nueva York, acá el tercero también es "inanimado":  la vivienda de Leo.


En la misma peli se la trata como una casa única en Latinomérica (Leo vive en una especie de feria del mueble de Milán, todo a su alrededor es diseño), por ser la única firmada por ese monstruo de la arquitectura moderna apodado "El cuervo" (Le Corbusier para los amigos). Yo, ignorante, pensé que una era chanza de la peli, pero exactamente a la mañana siguiente leo esta nota en Clarín, y me entero de que todo lo que se dice de la casa es exacto, que queda en La Plata y que quieren declararla Patrimonial Cultural de la Humanidad.




Curiosas coincidencias, no? Y cierro con otra que me regaló El hombre...: el reencuentro con Sergio Pángaro (autor de la banda de sonido), un Personaje (sí, sí, con mayúsculas) que descubrí hará una década en un show en Casa Babylon (alguno estuvo?). Una especie de Sinatra en broma que me flechó, y al que con suerte variable rastreé luego en reductos porteños (a veces se anunciaba pero nunca aparecía, y otras pude escucharlo con sus chicas-coristas). ¿Algún otro fan por ahí?

PD: Oooooootro tema, se avecinan sorpreeeeeeeeeesas!

01 mayo 2011

Destinos (entre)cruzados

¿Qué ven en esta foto?


Canastas, claro. Tejidas, obvio. Pero, ¿se alcanza a notar de qué están hechas? Y si les digo que "de destinos entrelazados para hacerse bien" . Bueno, vamos paso a paso...



Inicio tejido redondo. Copacabana. ¿Les suena el lugar? Sí, sí, tiene palmeras (tibio, tibio); abunda en sol y clima cálido (calentito) ... noooo, nada de mar! (helado). Mejor no adivinen, les presento a Copacabana...


100% cordobesa: una comuna de 400 habitantes, a 170 kilómetros al norte de la capital Docta. Allí, desde siempre, los vecinos comparten un arte que es también su medio de vida: tejer con hojas de palma de Caranday, la planta que abunda en el lugar. Este es más o menos el proceso...


Don Julio es uno de los vecinos más populares, y "el maestro" en el arte de tejer. De sus manos y las de quienes crecieron aprendiendo de él, nacen objetos así...


... que si han pasado por Córdoba (y más si viven acá) seguro han visto en abundancia en cualquier artesanato, a precios bien bajitos. Esa es una excelente noticia de este lado del mostrador, pero un problema del otro: esos pocos pesos no hacen justicia a las horas de trabajo manual que tiene cada producto, y menos aún cuando se les descuenta el margen de quien intermedia.


Primera vuelta tejido redondo. Ciudad de Córdoba. Villa Urquiza y Villa Inés, dos barrios humildes donde grupos de vecinos viven del "cirujeo": juntan cartón y plástico y lo venden por kilos a acopiadores, que a su vez, en mayor volumen, proveen a industrias.

Por calles Doctas. ¿Distinguen al chico encima de las bolsas? (gracias Peto!)

Son 10 o 12 horas de duro trabajo diario (caminar, buscar en la basura y acarrear peso creciente) para hacerse, al final de la jornada, de unos pocos pesos. De nuevo: muuuuchoooo trabajo, a precio bien bajo. PERO, todo comienza a cambiar un día, cuando (no por arte de magia) las dos hebras de esta historia comienzan a entrelazarse...


Inicio tejido ovalado. Cesteros y cartoneros se dan cuenta que tienen mucho en común, y que compartirlo los enriquece a ambos. ¿Cómooo??? Si en la ciudad no hay Caranday, y en Copacabana lejos están de postales como esta...


Acá es cuando aparece la verdadera "hebra mágica" que permitió tejer esta historia: Pablo y Diego, dos arquitectos que decidieron "usar" su profesión para mejorar la vida de muchas personas. Si tienen suerte (como yo, que gracias a mi trabajo llegué a ellos), seguro conocen a alguna persona de su tipo: esa gente que no sólo cree en un mundo mejor, sino que pone su parte para construirlo (chapeau sí así son ustedes). 



Primera vuelta tejido ovalado (ya casi tenemos la trama). Desde su Quinua (su estudio de arquitectura social y eco-responsable), Diego y Pablo primero colaboraron con los cesteros sumando lo suyo (diseño, conocimiento técnico sobre materiales, etc.) a la destreza ancestral de los tejedores. Así, nacieron productos como estos, con más chances de abrirse paso en casas de decoración y cotizar en consecuencia.





Banquito-portaparaguas, mi preferido

¡Y tenemos tejido! En una segunda vuelta, los arquitectos conectaron a los cesteros con los cartoneros, para que los primeros les enseñaran a los segundos cómo tejer con el material con que sobreviven a diario: el PET. Así se armó este verdadero círculo virtuoso:



1- El material: botellas de plástico. 2-Con máquina by Quinua, convertidas en tiras-hebras de PET. 3-Los "ovillos". 4-El maestro Don Julio transfiriendo, generosamente, su técnica a los carreros. Resultado: laburantes que se enriquecieron mutuamente compartiendo sus saberes, productos con valor agregado, comunidades fortalecidas,  posibilidad de progreso económico y hasta nuevos amigos. 




Una verdadera y poderosísima trama humana.

Los que quieran saber más, o consultar sobre los productos, clickeen ACÁ o ACÁ.