07 diciembre 2014

Emprender, prender, prenderse en 2015

Resulta que esta chica había decidido que lo mejor para ella era estudiar una carrera "seria", que le asegurara un trabajo a futuro, y por eso cursaba Derecho. Sin embargo, los códigos la hacía dormir, la camisa le apretaba el cuello y apenas entraba a Tribunales la panza se le ataba como nudo. Un día, el hombrecito de barandilla, ese que siempre tenía la misma expresión anodina en su cara, le dijo:  

¿Sabés? Si tirás un sapo al agua hierviendo, pega un salto y se escapa. Pero si lo ponés en agua fría, la llevás al fuego y comenzás a calentarla de a poco, el animal se va acostumbrando y sin darse cuenta termina hervido. Vos que todavía sentís el agua caliente... aprovechá y saltá! 

Listo. Vero no volvió a pisar esa fortaleza kafkiana donde los sueños de otros gozaban de buena salud pero los de ella se cocinaban a fuego lento, y comenzó a caminar los pasillos de la facultad de Diseño. Al poco tiempo estaba dibujando, y más tarde vendiendo casi como juego su primera ilustración. El nudo en la panza era un cosquilleo alegre. Sabía que tenía toda una carrera por construir, y eternas horas la esperaban en la compu o el tablero, pero se moría de ganas de cansarse de tanto hacer eso que la encendía. 





Eso que nos enciende. ¿Qué 'diablos' es? ¿Nacemos con una 'vocación' inalterable o va mutando al ritmo de nuestras experiencias? ¿Cuántas veces podemos volantear un camino profesional o un estilo de vida?  No se ustedes, pero yo no puedo dejar de hacerme estas preguntas toooodo el tiempo, y desde cierto momento de modo cada vez más persistente. 


"La pregunta mueve", repitió Vero -que es Vero Gatti- al dictar  La Licuadora, el taller que junto con Gaby y Juli nos animamos a traer desde Buenos Aires, ejecutando nuestra primera experiencia colectiva emprendedora.  La pregunta mueve, y hay que usarla para pasar a la acción, como hoja de ruta a eso que nos enciende.  Todo el tiempo veo y comparto con ustedes ejemplos de eso en este blog, de cordobeses que se animan, que confían en su talento, tenga la forma que tenga; y salen a ofrecerlo, a abrirse camino con él. Que cambian teoría por acción, seguridad por riesgo; bla, bla por prueba. 



Mucho de eso tuvo para las chicas y para mi la experiencia de La Licuadora, y por eso fue tan enriquecedora. Nos lanzamos, trabajamos hasta la contractura, pero el taller salió hermoso y nos dejó con el aprendizaje y la sensación impagable del "podemos, somos capaces de generar algo de cero, de convertir una idea en una realidad". Vibramos con ese combustible que mueve al universo emprendedor y que también vimos en acción en las 16 marcas que se sumaron como sponsors, en 50 las alumnas que llenaron los turnos y en Vero y Flor, las "profes". ¡Una fuerza motora de 71 caballos de fuerza! 



Estamos acercándonos al Año Nuevo y en la copa de champán empezamos a revolver balances y listas de propósitos realizados o no. Les propongo levantar la vista,  e inspirarnos en este mundo del emprender, en su energía inagotable, en su maraña de habilidades, su solidaridad y su capacidad infinita de reinvención. Todos somos parte de eso, tengamos una "marca" o no, todos somos, como dicen Vero y Flor, "una fuente inagotable de recursos", ese mundo es la prueba. Nunca es tarde, nunca es imposible.  






Así que, amigos, chin chin y a celebrar las infinitas posibilidades que a todos nos trae el 2015.  Están los obstáculos y los problemas, lo sé, pero también nuestras dotes para lidiar con ellos. Llenemos de Carla Morrison el aire (otro "regalo" que dejó Vero en mi vida y que comparto)... 

Eres tu by Carla Morrison on Grooveshark


y sintámonos felices de seguir teniendo chance.