08 junio 2015

Volar de placer cenando en El Papagayo

Dicen los que entienden, que este restaurante podría estar en cualquier capital top del mundo y rankear allí entre los mejores. Pero saben la buena noticia, ¡está en Córdoba, a metros de Tribunales I!  Y mejor aún, no se trata de un lugar presumido ni de atmósfera elitista, sino de un pasillo mágico donde uno de verdad se siente transportado, estimulado y feliz.  Para regalarse una experiencia culinaria única -como hice yo- acompáñenme a conocer El Papagayo...














Hace algunas semanas recibí dos regalos: un nuevo aniversario de casada con el hombre que amo y, con esa insuperable "excusa", una cena inolvidable en este restaurante que abrió hace un mes. El Papagayo es el sueño re-hecho realidad (porque ya tuvo una primera vida en Córdoba en 2009, cerró con la partida de su dueño y ahora reapareció con él en nuevo enclave) de Javier Rodríguez, un chef nacido en Santiago del Estero, viajado  por el mundo y aquerenciado a Córdoba. 




Entrevisté  a Javier a fines de 2014 para una nota, y me cayó muy bien. Es una persona que transmite mucho amor por lo que hace, con calidez y sencillez directamente proporcionales a su talento. Y todo eso se respira en su restaurante: El Papagayo es un lugar con puesta de exquisito gusto, pero relajado y sin pompa; su aire cosmopolita -lo diseñó el estudio Bedmar & Shide de Singapur, uno de los destinos donde Javier trabajó- está atravesado de rasgos bien nuestros. De hecho, toda su superficie se despliega en un pasillo de 2,30 m de ancho y 40 m de largo, vieja servidumbre de paso al corazón de manzana usada por los proveedores de alimentos en la Córdoba del siglo 19. 

Javier es el del medio, con dos de sus colaboradores.



Y así, rodeados por una pared que muestra sus ladrillos de 1870 y con una bandada de 1.500 piezas de cerámica volando sobre nuestras cabezas (obra única del artista Santiago Lena), disfrutamos con mi media naranja de una cena exquisita y un servicio con dosis exactas de simpatía, eficiencia y respeto. Luego de bebernos el fresco aperitivo con que nos recibieron y de disfrutar entremeses deliciosos, comenzamos compartiendo una entrada de molleja que nos llegó servida como ven arriba en sendos platos ($95, precios del 23/05). Como principales -la carta tiene unos cinco-, yo elegí un exquisito pollo y mi esposo un bife de chorizo de ensueño ($165 y $210, respectivamente). 





El festín cerró compartiendo Chocolate con maní ($80, les debo la foto), antecedido del prepostre de quinotos que ven arriba. Todo alternado con un exquisito cabernet sauvignon de Las Perdices ($195) y buena charla. Sin darnos cuenta, pasamos más de dos horas a puro placer. Javier nos contó con el cuidado que seleccionan los alimentos, parte del proceso de cocción de los platos, la dedicación y destreza que requieren: sólo usan carbón y leña, y las hornallas están acotadas a los caldos. Como verán, los precios valen cada centavo (y son un chiste para extranjeros con dólares en la billetera), y el lugar no aplica cobro de cubiertos o tasa de servicio. 



Si quieren algo más diurno y de presupuesto más acotado, puede ir a saborear sus exquisitos cafés con panadería artesanal (¡hacen hasta la manteca!) o sus almuerzos. Créanme, van a querer volver. 



El Papagayo 
Arturo M. Bas 69
Lunes a viernes de 7.30 a 19; y los jueves, viernes y sábados desde las 21.
Reservas al : (0351) 425-8689 y 156-436000.
Facebook: El Papagayo Restaurante

Fotos de El Papagayo excepto las de los platos (mías con celular, sabrán entender la ocasión:)

Acá pueden leer una critica entendida de Nico Marchetti del otro restaurante que Javier abrió con su socio y amigo, Miguel Escalante. Hasta donde se aún no reseño a El Papagayo.
Y este es el comentario de la gente linda de Córdoba en Sabores.