15 junio 2014

Se abre el telón: ¡no se pierdan esta muestra!

Vamos, vamos, ¿ya dejaron el saco en el guardarropas? Apúrense a ubicar su butaca y pónganse cómodos. ¿Sienten como la orquesta prueba acordes?  De a poquito se apagan, a medida que las luces bajan... El telón se descorre y comienza nuestro recorrido, ese que va a llevarnos muy lejos, a un mundo donde los cisnes se convierten en mujeres de ensueño, los amantes terminan perdiendo la vida por el otro y la gravedad se diluye. Un paseo mágico, absolutamente imperdible para quien disfruta del teatro, el ballet y la ópera. Gratuito, y en uno de los sitios más hermosos de Córdoba, el Museo Palacio Dionisi.... 


















Por estos días y durante varias semanas más, las salas de esta casona exquisita de 1920 albergan una muestra con entrada libre  que me dejó enamorada: una selección de más de 30 trajes creados y cosidos por los vestuaristas del Teatro del Libertador, desde las décadas del '60 y '70 hasta la última, para personajes de diferentes óperas y ballets que se han presentado en esa sala. Vestir la Escena es el nombre de la exhibición, realizada con motivo del cumple ¡123! de nuestro más bello teatro, y curada con refinamiento por Ana Carolina Figueroa, una de las diseñadoras. 





Cada pieza es un objeto de belleza que debajo de sedas, organzas y bordados suntuosos esconde secretos cultivados en años de oficio: cómo lograr la rigidez grácil de un tutú o conseguir que un corsé se adapte a la plasticidad de un bailarín clásico. Les juro que el arranque de este post no exagera: recorrer esta muestra es mágico como espiar tras bambalinas, es volar tan lejos como sólo el teatro puede llevarnos. Por eso, shhhhhhhhhh y que comience la función... 

Primer acto: La Bella Durmiente, ballet.  Miren revolotear sobre el escenario, siguiendo la melodía de Tchaikovsky, al Pájaro Azul, ese que representa a la esquiva felicidad y que nos recuerda que nunca podemos capturarla completamente aunque nuestra vida tiene sentido sólo si nos dedicamos a perseguirla. 

El Pájaro Azul, traje de Ana Carolina Figueroa.



Pájaro Azul, diseño de Mariano Toffi 



Segundo Acto. Lago de los Cisnes, ballet. De nuevo, las notas de Tchaikovski. A su ritmo se mueve la leyenda de Odette y las princesas convertidas en cisnes por obra de un hechizo, uno que sólo puede romper el verdadero amor. El Príncipe Sigfrido es quien pierde la cabeza por Odette, que al conocerlo se siente muy cerca de liberarse de su maldición. Pero el destino tiene otros planes y las confusiones entorpecen el camino entre los amantes, que terminan matándose ante la imposibilidad de estar juntos. Como es el amor el causante del mutuo sacrificio la maldición cede, y el resto de las princesas sí dejan atrás su forma de cisnes. 

Reina Madre, Lago de los Cisnes, vestuario de Mariano Toffi




Detalle del pecho de Sigfrido, Lago de los Cisnes

Tercer Acto: Peter Pan, ballet. ¡Todos embobados miramos pasar en puntas de pie a la historia del niño que se resiste a crecer y a sus aventuras por el País de Nunca Jamás, al lado de la inseparable hada Campanita!  Esta vez son las puntadas de Jimena Rivas las que hacen que sobre los cuerpos torneados de los bailarines veamos a los personajes (en su blog puede disfrutar más de sus obras








Cuarto Acto: Madame Butterfly, ópera de Giacomo Puccini. “Mujercita, fragancia de verbena”, recuerda Butterfly que solía decirle Pinkerton, el teniente norteamericano al que se entregó desoyendo tradiciones y por el que cambió hasta de religión. La joven japonesa espera horas y horas mirando al Pacífico, añorando divisar la silueta del barco que lo traerá de regreso...

Diseño de Rafael Reyeros

... pero Pinkerton, para quien Butterfly fue sólo un pasatiempo en su estadía en Oriente, regresa del brazo de su esposa norteamericana, Kate. La decepción sólo puede terminar de una manera: en suicidio

Kate Pinkerton, de Rafael Reyeros
















Quinto Acto: Coppélia, un ballet que combina comicidad y gracia. Brujo, hechicero u hombre de ciencias, el Dr. Coppelius tiene una obsesión: dar vida a la hermosa muñeca que construyó, Coppélia. Tan bien le salió que desde lejos, sentada en su balcón y sin moverse, seduce sin proponérselo al pueblerino Franz; que la toma por una joven capaz de distraerlo de su amor por Swalinda.  

Dr. Coppelius, creación de Julio Suárez. 

En una noche de enredos, Swalinda termina haciéndose pasar por Coppelia y todos creen que la muñeca finalmente cobró vida. Cuando el engaño se disipa y luego de que el Dr. Coppélius supere su enojo y los enamorados se reencuentren, todos terminan de parranda en el casamiento de Franz y Swalinda.   

Muñeco chino y Swalinda, de Julio Suárez. 







Último Acto: Otello, ópera con música de Giuseppe Verdi. Cegado por los celos y la ira de pensar que su esposa, Desdémona, lo engaña con Cassio; Otello la estrangula. Y sólo momentos después de haber terminado con ella descubre que en realidad fue manipulado para creerla infiel por el malvado Yago. La culpa se vuelve insoportable y se suicida.
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Desdémona, creación de Luciana Gutman 


Luego de alcanzar un emocionante climax, la música se extingue suavemente....





Cae el telón, y se encienden las luces. Volvemos al mundo real, pero sintiendo que todavía flotamos sobre el escenario. ¡Aplausos de pie!


Muestra "Vestir la Escena"
Museo Provincial Palacio Dionisi
Av. Hipólito Yrigoyen 622.
Martes a domingos de 10 a 20, entrada gratuita.
Visitas guiadas gratis a cargo de la curadora: miércoles a las 14 y 16.
Mail: museodionisi@gmail.com