16 febrero 2014

El fabuloso mundo de Vero

¿Conocen a la genia de Vero Farías? (les pregunto desde mi merecidísima pausa vacacional) Si son fans de la decoración y el bello diseño quizá si; aunque apuesto a que cualquiera que tenga la chance de visitar su "flor de sucucho" sale con algo para hermosear la casa en mano. Este verano, tuve el gusto de entrevistar para el diario donde laburo a esta cordobesa que casi se nos cae del mapa (es de Huinca Renancó, bien al sur). Lo hice....



...para una sección que retrata a coprovincianos radicados fuera de Córdoba (en este caso en Capital Federal), que llevan adelante carreras o proyectos de vida inspiradores. ¡Fue un verdadero placer charlotear una hora por teléfono con Vero! Ella estaba en Huinca de vacaciones con la familia, y mientras veía a su hija Emi (de 4 años) enchastrarse feliz en ese barro que Buenos Aires le mezquina, compartió parte de su historia y de lo que hace conmigo, y ahora con ustedes.

 

Vero y su universo son 100% compatibles con este blog, por eso imagino que van a disfrutar saber más de ella. Les dejo parte de la nota (al final link a versión completa):

La primera mitad en el sur de Córdoba, y la otra en Buenos Aires. Así se reparte la vida de Verónica Farías, una diseñadora, ambientadora y decoradora que en base a talento, tesón y mucho trabajo logró abrirse paso en ese competitivo universo porteño.
Hoy, los objetos personalísimos salidos de su imaginación y su gusto exquisito para crear ambientes se despliegan en producciones de algunas de las revistas nacionales más leídas (Revista Jardín, Ohlalá, Espacio Living) y en locales de decoración de todo el país. Sus productos enamoran a quien los descubre, incluidos clientes “famosos” como la chef Juliana López May que los eligió para el set de su programa de TV.



“Mi infancia en Huinca era un juego permanente. Éramos 15 chicos de todas las edades que vivíamos jugando en un campito. Acá a la vuelta tengo un corralón y allí construíamos casitas, para los varones, para las chicas, le hacía hasta los timbres con vidrios. Y nunca me pasó que por vivir en el interior no hiciera actividades: empecé danzas a los siete años, jazz y luego contemporánea, y creo que a través de eso desarrollé mi costado artístico, canalicé mi inclinación por lo estético. Mis papás también eran muy habilidosos y creativos, mi mamá docente y mi papá, aunque era bancario, también dibujaba."
 Ellos te incentivaban…
Sí, mucho. Y mi abuelo Wilfredo, que fue mi mentor. Le decían “el jefecito” porque era jefe de correo, y estaba muy vinculado con todo lo social del pueblo. Inició ligas, se postuló como intendente. Durante años llevaba a medio pueblo al colegio. En casa hacíamos muchas cosas. Envasábamos todo, por ejemplo tomates, ciruelas, lo que se te ocurra; mucho de eso estoy recuperando ahora. Mi abuelo fue un precursor también, hacía compost, reciclaba. Tenía un taller lleno de cosas, todo ordenado en un modo increíble.


 

–¿Usás muchos de esos materiales de la infancia en tus diseños?
–Sí, y siempre fabriqué cosas con mis manos. Creo que aún hoy eso hace a mis cosas únicas, les da un estilo propio, personal. Cuando a los 17 años me fui a estudiar Comunicación Visual a La Plata (Buenos Aires) me pagué mi tesis vendiendo los arbolitos que hacía. Luego me mudé a Capital Federal con Martín, mi novio y hoy mi esposo, y me volqué a la decoración. Recorrí Córdoba y el país buscando artesanos, trabajé con gente increíble como los cesteros de Copacabana. Empecé con materiales rústicos, nobles, sin tinturas: semillas que buscaba en el campo, lavanda que aún compro en Ata Gracia, alambre de fardo cuanto más viejo mejor, un material que sigue siendo muy mío. Siempre vi belleza en las cosas simples.
–Rústico, reciclado, simple y personal, todo lo que hoy está de moda a la hora de decorar.
–Claro, pero era muy nuevo cuando yo comencé a hacerlo, anticipé muchas tendencias. También largué con el “hágalo usted mismo”, una práctica que es furor hoy, tan facilitada por algo que antes no existía: Internet, las redes sociales y su poder de difusión. Con esa herramienta que ayuda tanto también se generalizó algo muy feo, la copia. Yo la sufro ferozmente, pero a lo copiado le falta lo más importante: un estilo propio.



Acá la nota completa por si quieren leerla. Para saber más sobre Vero, mirar o comprar sus productos, pueden visitar su BLOG o su fan page en Facebook, Vero Farías. Además de vender a través de unas 15 tiendas multimarca en todo el país, lo hace en forma directa en su apodado "sucucho" porteño, ubicado en la zona de Tribunales en la CABA.